Silencio: Celeste manejaba el auto, Bianca se encontraba sentada en el asiento trasero. Estaba atardeciendo, Bianca miraba a través de la ventana el cielo anaranjado. Se dirigían a su casa, luego de pasar el día leyendo junto al lago Steffen, en Bariloche. Ninguna de las dos hablaba o emitía sonido alguno. El silencio era levemente interrumpido por el ruido del impacto de las piedras del camino de tierra con las ruedas del auto.
Ellas tienen una buena relación, pero aún no poseen la suficiente confianza como para sentirse pertenecientes a la misma familia.
Celeste se sentía incómoda. Deseaba romper ese silencio. Se desesperaba. Lo que la frenaba era el temor. Temía lo que pudiese suceder si preguntaba o comentaba algo: una respuesta corta, concisa pero seca de parte de Bianca y luego, nuevamente, el silencio. Era preferible no decir nada.
Ellas tienen una buena relación, pero aún no poseen la suficiente confianza como para sentirse pertenecientes a la misma familia.
Celeste se sentía incómoda. Deseaba romper ese silencio. Se desesperaba. Lo que la frenaba era el temor. Temía lo que pudiese suceder si preguntaba o comentaba algo: una respuesta corta, concisa pero seca de parte de Bianca y luego, nuevamente, el silencio. Era preferible no decir nada.
Celeste se crió con una familia bastante grande. Habiendo pasado toda su infancia y adolescencia rodeada de sus padres y de sus cinco hermanos, era casi imposible concebir la idea de que en algún momento del día ese hogar pudiese estar en silencio. Ella juzga al silencio como la no-comunicación. Para Celeste, es la soledad en su estado más puro. No le gusta la soledad. Está acostumbrada a la compañía, ya que siempre la tuvo. Ama el sonido, lo asocia con la vitalidad. Quizás sea por eso que disfruta tanto escuchando música. Además, más allá de lo que pueda significar cada canción, la música le impide pensar. Ella, con casi treinta y cinco años, se siente frustrada, su vida no es como la había cuidadosamente planeado. Esto recae en otra razón por la que siente rechazo hacia el silencio. ¿Cuál es la relación? Existiendo un ruido, un sonido constante, le es imposible pensar, concentrarse en ella misma, por lo tanto, olvida. Le gusta cerrar los ojos e imaginar historias estrechamente relacionadas con su realidad. Pero estas historias suceden en un mundo paralelo, mucho más bonito, cuya gama de colores cambia según su humor y todo lo que desea se hace, mágicamente, "realidad". Esto sólo puede ocurrir habiendo silencio.
Ella es hija única, por lo tanto, está acostumbrada a la soledad. En contraposición con Celeste, el ruido le resulta insoportable. Siempre trata de evitar los amontonamientos de personas ya que, cuando hay más de un individuo, es casi inevitable que no nazca una conversación. De manera que, como un amontonamiento implica más de dos personas, se generarían muchas conversaciones, todas al mismo tiempo. Ruido.
No sólo le complace el silencio absoluto, también disfruta escuchando el sonido del choque de los tacos de su hermana con el piso de madera, por ejemplo. Asimismo, goza prestando oídos a las historias o anécdotas de una (tiene que ser una) persona, pero sin hacer ningún comentario o acotación.
Bianca es callada, por eso la etiquetan como tímida.
Bianca es callada, por eso la etiquetan como tímida.
A pesar de las opiniones opuestas respecto al silencio, ambas coinciden en que está fuertemente relacionado con la soledad. La diferencia radica en que a Bianca, como era de esperarse, le complace estar sola.

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