¿Viste cuando es tarde y buscás algo que es importantísimo y no sabés dónde corno choto carajo mierda sorete pis caca lo metiste? Claro, en ese momento empieza la desesperación. El corazón se acelera, gotas de nerviosismo corren por tu frente y es el instante preciso en el que deseás que el tiempo sea una masa corpórea para encajarle cinco tiros y arrojarlo al Riachuelo.
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